Varicela en serio

Domingo en la mañana comenzaron los puntos de dos de mis hijos y más tarde de los demás. Tenía la esperanza de que fuera algo leve pero no fue así.  Se llenaron espantoso y han tenido mucho malestar; cansancio, fiebre, falta de apetito y una terrible comezón. Lo peor de todo han sido los chillidos sin cesar de la más pequeña, que se queja todo el tiempo y con razón porque tiene ronchas hasta en los genitales.

Yo la verdad no he tenido mucha paciencia, no soy buena escuchando tanto chillido y ademas tratando de atender a todos y hacer comida y esto y el otro…estoy con los nervios de punta.

Son las 12:25 pm y no he pegado el ojo. Voy de cama en cama y estaba parada en el pasillo cuando me encontré a un amiguito caminando. Primero pensé que era una cucaracha ( no tenía lentes puestos ) pero en realidad era un alacrán.  ¡Que miedo me dan esos bichos!

Gracias a Dios lo vi. Espero poder dormir un poco.

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Cocinando

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Rosca de plátanoHe de confesar que no me gusta cocinar…y creo que es porque nunca me ha gustado comer, aunque ahora empiezo a disfrutarlo.

Es una historia antigua pero ni mis hermanos ni yo disfrutábamos el comer, era un momento del día tedioso en el que nos teníamos que sentar a la mesa y engullir alguna comida que se nos ponía en el plato, comer era un proceso en el que debíamos tomar parte si queríamos sobrevivir y crecer.

Mi mamá nos ofrecía muchas veces ricos platillos pero nosotros siempre buscábamos el plato que tenía menos comida para salir rápidamente del paso.

Tenía una tía abuela que disfrutaba cocinar, ese era su gran placer y alegría, pero cocinaba porque ofrecía a todos sus cuñados, sobrinos y sobrinos nietos una variedad exquisita de platillos que salían de su diminuta cocina. Todos los sábados nos reuníamos en su mesa a disfrutar de un suculento y variado menú, con varias entradas, guisados y postres. Además de un rico sorbo de rompope para los niños.

Cuando crecimos y empezamos a comprender más la riqueza de la comida, disfrutamos  un poco más (y digo un poco, porque mi tía se murió antes de que pudiéramos comprender la riqueza de su comida) la comida que nos hacían con tanto cariño.

Hoy en día, me veo en la obligación de cocinar para una familia de 8 personas. Todos los días debo pensar en desayuno, comida, cena y un lunch; ya sea para comer en casa o en la escuela. Para colmo, me casé con alguien que no sólo disfruta inmensamente de la comida sino que viene de una familia con unos papás que aman la cocina y no sólo eso, sino que fueron dueños de un restaurante, así que pensar en qué cocinar y cómo, es un problema con el que debo lidiar cada día. Me atormenta siempre.

Para mi sorpresa, en mi terquedad por complacer el paladar de mi esposo, aprendí a hacer varios platillos con bastante bueno gusto, elogiados por mis suegros y su familia, pero jamás me atreví a incursionar en el mundo de la repostería, entre otras cosas porque cuando nos mudamos el horno que había en la cocina ya estaba viejo y olía a ratón y muchas veces encontramos a ratones viviendo ahí (si, bastante desagradable). Los ratones ya habían sacado la fibra de vidrio y el horno ya nunca alcanzaba la temperatura  indicada para ningún platillo.

Un día llegó mi esposo con un horno eléctrico, uno pequeño, y me dijo que podía probar ahí nuevas cosas, (yo ya me sentía algo limitada porque muchas recetas pueden hacerse en horno y quería probar) Así que empecé a incursionar en ese nuevo mundo.

Debo decir que aún no me siento cómoda en la cocina, pero poco a poco voy encontrando alguna cosa que me da ilusión y tengo la gran bendición ( o maldición) de que mis niños les encanta la comida y la disfrutan.

Varicela

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Comenzando la Semana de Pascua, Simón (8 años, casi 9) un día se levantó con pequeñas ronchas rojas (solo dos). El día anterior una mamá del colegio de mis hijos me habló para comentarme que su hijo acababa de presentar varicela. Supuse que era lo mismo.

Horas después tenía casi diez ronchas en la espalda y era evidente que era varicela porque ya comenzaban a verse ampulosas. Me puse muy nerviosa, porque uno de los peores recuerdos de mi niñez fue la varicela, me dio a los 7 años y fue muy dura para mí. Por suerte que Simón tiene la vacuna y gracias a Dios le dio bastante leve. Tuvo dos días de molesta comezón, pero ya después como si nada. Lo que me atormenta es el contagio con los hermanos. La mayoría no tiene la vacuna (solo la más grande) a ver que tal me va…hasta ahora 15 días y nadie ha presentado aún los granitos.

Hipoplasia mamaria, el regreso de las mamilas

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Ya pasaron unos meses desde que me diagnosticaron “hipoplasia mamaria” que es que las glándulas mamarias no se desarrollaron completamente y producen poca cantidad de leche, en resumen: las mamilas están hechas para gente como yo 😦

Mi bebé si subió más de peso, pero en realidad no tantísimo como los bebés de las gráficas. Sigue estando como todos mis otros hijos, altos y flacos. Pero en fin. Ahora toma complemento de leche de fórmula, mi leche y ya come frutas, verduras, carne, pollo, y algunas legumbres y harinas. Hasta ahora todo bien.

Si fue un poco frustrante al principio, sobre todo cuando no quería las mamilas, pero después ya no resultó tan mal, claro que siempre es más cómodo no tener que lavar nada, pero mantener la lactancia es un gran regalo, y quedarme dormida con mi bebé mamando es lo más bonito que hay. Seguimos con lactancia mixta y todo muy bien.

Mi pequeño está a punto de cumplir un año y apenas hoy gateó por primera vez…dirán que es un flojo y sí, jaja, nunca había tenido un bebé tan lento, pero no importa cada uno tiene sus tiempos.

Me despido por hoy… 🙂

Hipoplasia mamaria

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Desde que nació mi primera hija he amamantado a mis hijos. Ya sea exclusivamente o con lactancia mixta según fui aprendiendo y se fueron presentando las diferentes circunstancias.

La primera fue la más difícil, y desgraciadamente no estuve en un hospital donde estuvieran a favor de la lactancia materna, de no separar al bebé de su madre y toda la serie de recomendaciones. Así que mis hijos y yo hemos luchado cada día por la lactancia.

Con mi primera hija detectaron que era alérgica a la proteína de la leche de vaca. Yo dejé de consumir lácteos y un montón de alimentos ( muchos alimentos procesados contienen proteína de leche de vaca) a así que comer y hacer una dieta me era muy difícil. Yo venía de una familia en donde la alimentación era 60 % por lo menos puros derivados o productos lácteos , así que se imaginaran el impacto que eso tuvo en mi vida. Mi pobre bebe tuvo que consumir una leche con proteína extensamente hidrolizada que sabía asquerosa y todos lomeásemos un martirio. Y yo nunca pude lograr que mi bebe no tomara complemento. Había ignorancia alrededor y todos tenían la idea de que complementar con leche artificial era lo normal.

Desgraciadamente a los 6 meses deje la lactancia materna y  continúe con fórmula especial.

Mi segundo hijo también tuvo la misma alergia y la historia fue más o menos parecida solo que esa vez logre amamantar hasta los 7 meses.

Con el tercero logre hasta los 9 meses.

Yo había pensado siempre que la lactancia exclusiva era lo mejor. Leí y me informe, pregunté y de verdad que hice todo lo que estaba en mi para lograrlo, pero tambien tenía esa inseguridad de que no iba a poder. Claro que para el cuarto bebe ya estaba más que decidida de que podía lograr la lactancia materna exclusiva. Desde el inicio evite comprar fórmulas y tener las mamilas cerca y me dediqué a dar pecho día y noche. Me costaba muchísimo trabajo al principio porque mis hijos eran de boca muy pequeña y mis pechos yo veía que eran difíciles de agarrar, como que la forma no tan bien definida. No se, es difícil de explicar.

Para esto mis hijos siempre han entrado dentro de las gráficas de la oms en altura los más altos y en peso los más bajos. Creciendo a su ritmo dentro de lo ‘sano’.

Pero con la cuarta con la que logré lactancia exclusiva  estaba demasiado delgada por lo que se disparaban las alarmas de los pediatras. También me tocó cambiar de pediatras porque nos cambiamos  de ciudad . Ninguno era pro lactancia, así que no miraban el fondo del problema. Solo repetían : complementa con fórmula. Uno de plano me dijo: tú leche no sirve, es una porqueria.

Y yo no quería porque mi hija era flaca pero estaba despierta y juguetona y contenta. Tal vez si un poco chillona pero nada demasiado exagerado. Así que entre mil opiniones diferentes y estudios especiales que le hicieron se determinó que era flaca y ya engordaría más con alimentos sólidos. Para variar también tuvo la famosa alergia.

Le di lactancia materna hasta que cumplió un año y ocho meses.

Con la quinta bebe la cosa fue igual. Lactancia exclusiva y luego se estancó en peso como de los 4 a los 6 meses. Otra vez hicimos miles de análisis y estudios y ella estaba bien, también tenía la alergia y yo no había llevado la dieta tan estricta  así que hice la dieta  y cuando empezó a comer un poco más ( alimentos sólidos )empezó a engordar un poco más. A ella le di LM hasta los 2 años 1 mes.

Con el sexto bebe decidí llevar la misma dieta que con los otros, porque ya eran 4 de 5 los que habían tenido la alergia, pero aun así las cosas no resultaron del todo bien y para evitar todo lo que seguía ( miles de estudios etc ) porprimera vez en nueve años de lactancia decidí consultar a una pediatra experta en lactancia materna.

Tal vez yo iba con la esperanza de que me dijeran que todo estaba bien y que simplemente mis hijos eran flacos y altos. Pero no, esta doctora me reviso y vio a mi bebe mamar, me hizo mil preguntas y después me dijo:  pues esto es un problema tuyo, tienes hipoplasia mamaria. Y ¡zas! sentí que se caía el mundo.
Continuará …

Tres meses después…

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Creo que nunca había tenido una recuperación tan cansada como esta y tanto trabajo junto. O tal vez no lo recuerdo. Pero entre las desveladas y la escuela, atender a todos y dar de mamar he sentido que toda la situación sale de mi control.

Los primeros días no fueron tan caóticos, estaba mi mamá ayudándome y mis hijos se estaban portando bien. Ahora siento que todos han resentido más el nacimiento de su nuevo hermanito, los hijos de en medio, bueno, han hecho maldades en la escuela y no han puesto atención ni han querido trabajar. Y en general todos se han estado peleando entre si más de la cuenta. O no sé si porque mi paciencia no está en niveles normales y porque no puedo hacer mucho desde mi cuarto mientras estoy amamantando.

Acaba de pasar mi cumpleaños número 34 y ya me siento “vieja” (perdón por los que son más grandes) pero realmente ya no es lo mismo una recuperación de embarazo cuando estás en los 20’s como en los 30’s así que también me alegro mucho de que me casé relativamente “joven” y que gracias a Dios pudimos formar una familia rápido.

Ahora estoy con dos buenas noticias; mis dos hermanas están embarazadas. La mediana tiene 6 meses de su tercer bebé y la chica 1 mes de su primero. Todos estamos felices y yo más.

Pero de verdad que pasa el tiempo y se nos olvida lo difícil que es volver a acoplarse como familia cada vez que llega un nuevo miembro. Cambia toda la estructura y por momentos se pone todo de cabeza y luego poco a poco vuelve a su cauce normal.

Ahora sólo tengo escasas 4 horas de sueño continuo y a veces ni eso por las interrupciones de los demás pequeños ya sea por enfermedades o pesadillas o simplemente el que se cayó de la cama.

Por otra parte estoy disfrutando mucho a mi bebé (a pesar de todo) ya está en la etapa de reconocer el rostro de su mamá y sonreír y de agitar manos y pies y lloriquear para que lo tomes en brazos. ¡Qué etapa más bonita! ya también se comunica con pequeños sonidos. Es lo más lindo del mundo.

 

 

Historia de mis partos: sexta parte

Este parto ha comenzado muy diferente que los otros. Primero porque he sentido una gran presión por parte de todos. Desde que me fui a casa de mi mamá, me llegaban mensajes y llamadas telefónicas de parientes y amigas preguntando si ya iba a nacer. En vez de disfrutar el tiempo que quedaba me empecé a preocupar porque aún no nacía y cuánto tiempo iba a faltar.

al cumplir la semana 37 lo primero que hicimos fue ir a hacer el ultimo ultrasonido. Los doctores que nos atienden en esa clínica son excelentes y sus estudios realmente los hacen con maestría. El bebé ya estaba boca abajo pero aún no estaba encajado lo que si nos dijeron era que el bebe estaba pensando ya 3 kilos y 200 gramos. La verdad es que tomamos el dato a la ligera porque todos los demás bebes pesaron entre 2800 y 2500 y mientras más embarazos con menos peso habían nacido.

Pasó la semana 37 y nada. Empezó la semana 38, yo estaba más nerviosa y cansada cada día. Mi esposo estaba feliz porque hacía tiempo que no tenía vacaciones y estaba aprovechando muy bien el tiempo. Mis papás estaban algo cansados y sobre todo mi papá preguntaba todos los días si ya iba a nacer el bebe. Un día empecé con algunas contracciones más duras y seguidas durante la noche. Al día siguiente en la mañana tuve una secreción marrón. Muy poca como para que fuera el tapón mucoso pero ya al menos era algo. Ese día  estuvo tranquilo y durante la noche tuve contracciones irregulares que eran entre cada diez, veinte o treinta minutos. No pude dormir. Al día siguiente en la mañana todo tranquilo.

Pasé otra noche como la anterior, contracciones a cada rato pero nada regular. No pude descansar. Al día siguiente pensamos que sería mejor si mi médico me pudiera revisar, pero estaba bastante lejos. No queríamos ir al hospital porque nos habían tocado siempre malas experiencias con los médicos de guardia. Mi doctor nos dijo que nos podía atender en la tarde en su consultorio (que está a más de una hora de camino de casa de mis papás, y lo peligroso es que si hay demasiado tráfico puedes hacer hasta dos horas de regreso o más). Nos quedó de atender a las dos de la tarde y nosotros nos fuimos desde las 11 dela mañana. Hicimos una escala en un centro comercial que está cerca del hospital, ahí comimos y caminamos (un poco) porque yo no quería que de repente fuera a nacer mi bebé en el centro comercial.

A las dos de la tarde suena mi celular, que el doctor iba a llegar hasta las tres y media. Yo empecé con contracciones más fuertes. Caminamos un rato más y llegamos al doctor…sonó mi celular, que lo esperara un poco más. Total que acabé entrando al consultorio a las 4 de la tarde. Ya tenía 3 cm de dilatación y el 70% del cuello borrado. Me dijo que podría nacer ese día o bien al día siguiente o el fin de semana (era jueves). Nos regresamos a la casa, pero nos equivocamos de camino y en lugar de tomar la carretera (vía rápida) nos metimos en el tráfico de la ciudad. Llegamos a cada de mis papás a las 6:30pm, y yo estaba agotada. Me acosté un rato, pero empecé con dolores terribles y muy fuertes. Me puse a contar el tiempo. A las 9 pm ya tenía contracciones cada 5 minutos y bajé con las cosas del hospital y nos fuimos.

Como le habíamos avisado al doctor que íbamos en camino, casi llegamos al mismo tiempo. Ya tenía 5 cm de dilatación y el cuello borrado. El doctor mandó que me pusieran suero y una bolsa más con oxitocina por si se necesitaba, pero la enfermera dejó abierta la oxitocina como si fuera suero normal y al minuto empecé a tener unos dolores realmente terribles, mi cuerpo se puso rígido y la panza también, empecé a gritar de dolor. Mi doctor entró rapidísimo y vió el error, cerró la oxitocina, pero ya me habían lastimado horrible y el dolor ya no se me pasaba.

Me subieron rápido a la sala de labor, estuve ahí una hora nada más en lo que me preparaban para el nacimiento, me pusieron la epidural y no dije nada, ya tenía muchísimo dolor que no había sido natural, eso me da muchísimo miedo, pero pasó sin más.

Dilaté muy rápido, ya estaba lista para dar a luz. Nos movimos al quirófano y empezó realmente el trabajo de parto. Mi bebé estaba enorme, como había predicho el último ultrasonido, y no fue nada fácil traerlo al mundo, dos veces salió una parte de la cabeza y dos veces se regresó. Pujé y pujé y nada, entre le dolor y el cansancio ya no sabía qué más.

Mi doctor metía la mano tratando de ver qué pasaba y eso me dolía todavía peor (y eso que tenía la anestesia) y otra doctora me empujaba la panza, sentía que me querían exprimir como limón.

Después de varios intentos, dolor, cansancio hasta el extremo, por fin nació y escuché su hermoso llanto. Estaba enredado en el cordón con los pies, como si estuviera haciendo rapel, ay esta vez me dolió muchísimo y quedé terriblemente lastimada por todas partes.

Me llevaron a la sala de recuperación y pensé que iba a descansar, estaba tranquila después de tanto dolor y emocionada por mi bebé. Llegó una enfermera y me dijo: le voy a poner un suero….y miré mis sueros…estaba todavía la bolsa terrible de la oxitocina, que además no estaba etiquetada como se debía, y le advertí a la enfermera, pero ella me contestó: no, esta ya es otra, la cambiaron. Y obviamente no, la abrió y de nuevo empecé con los horribles dolores que casi me matan antes. Asustada retiró la bolsa y luego dijo que no había ni una bolsa ahí. Pero por ese error, en lugar de estar en la sala de recuperación una hora estuve 4.

Cuando salí del hospital, estuve muy adolorida y cansada la primera semana y después ya empecé a mejorar. Hasta ahora no he sentido nada de “dolor por los entuertos”

Mi pequeño fue un bebé grande, pesó 3 400, está tomando leche materna y está como cualquier bebé recién nacido, llora, come y a veces duerme.

 

 

Historia de mis partos: quinta parte

Llegué al hospital en la mañana del 13 de Agosto. Eran las 6 de la mañana y había empezado trabajo de parto como a la 1:00 am. La verdad aún me sentía bien y las contracciones estaban más o menos separadas e irregulares. Pero como era el quinto tenía miedo de esperar demasiado en casa. Me revisó el médico de guardia y para variar dio un diagnóstico completamente equivocado, según él, yo tenía 8 cm de dilatación.

Se me hizo difícil de creer porque no me sentía a morir, como cuando de verdad ya estás en 8 cm y el bebé está apunto de nacer. Y en parte me emocioné, porque ¡wow!, qué parto tan rápido y sin dolor me había tocado.

Rapidísimo me trasladaron a la sala de labor y yo ahora si les pedí que no me pusieran nada de nada. Pero cuando llegó mi doctor (rapidísimo, porque no quería que le pasara lo mismo que en el tercer parto) y me revisó, solamente tenía 1 cm de dilatación….o sea que me faltaba un largo camino por recorrer.

Me pusieron suero, supuestamente para que no me deshidratara y se fueron todos a dormir…¿se pasan no? y me quedé ahí unas horas tratando de dormir también. Mi doctor no me dijo hasta después, pero en el suero pusieron un poco de oxitocina…que fastido, ¿no?

Lo único bueno es que todo se hizo más regular y comencé con contracciones más seguido. Me dejaron caminar algunas veces, ir al baño y traté de estar lo más tranquila posible. La última vez que fui al baño y regresé a la sala de parto, se me rompió la fuente y dilaté hasta 9 cm. Me dolía horrorosamente y ahora si no tenía nada de anestesia y creo que ya decía, bueno mejor si la quiero, pero obviamente ya no daba nada de tiempo.

Entramos al quirófano, pujé dos veces y nació una hermosa niña y luego me sentí muy bien. Aunque no puedo decir que en el pos-parto me fue demasiado bien. Tuve loss famosos “entuertos” y muy dolorosos, supongo que por la edad y los partos anteriores ya el cuerpo no es el mismo y acomodarse le es más trabajoso. En fin, todo ofrecido por amor a Dios.

 

 

 

 

Historia de mis partos: cuarta parte

Mi cuarto embarazo transcurrió muy bien, pero yo estaba muy nerviosa porque nos habíamos mudado de la Capital a una ciudad pequeña en otro Estado. Había decidido apoyar a mi esposo porque él quería poner su propio negocio. No teníamos mucho dinero, ni contactos, y apenas cuando llegamos a nuestro nuevo destino mi tercer hijo tenía 4 meses.

Este embarazo fue de una niña y conservé mi doctor en la capital, lo veía de vez en cuando y todo salió bien. Poco antes de que naciera el bebe de nuevo nos instalamos en casa de mis papás. Ahora era un poco diferente porque tenían una pequeña casa en la parte de atrás de su casa que habían re-modelado, así que teníamos nuestra privacidad y ayuda de mis hermanas también.

Recuerdo que estaba un poco desesperada de que naciera pronto porque no me gusta ser una carga para nadie y esta vez era más pesado que antes porque la familia ya había crecido y había mucho que hacer.

Un día, le llamaron a mi esposo diciéndole que urgía su presencia para la firma de un contrato así que se despidió de mí en la tarde noche y me prometió volver lo más pronto posible al día siguiente. Ese día en la madrugada empecé con contracciones. No quise llamarlo porque sabía que el contrato debía firmarse en la mañana, y no tenía caso alarmarlo si apenas empezaba el proceso.

Una de mis hermanas estaba muy al pendiente, así que a ella le avisé que me sentía mal. A mi doctor también le marqué y me dijo que lo tomara con calma. Yo preparé mis cosas y a las 6 de la mañana me fui al hospital con mi hermana.

Ahora si como ya era inevitable, le avisé a mi esposo, que entre los nervios, fue lo más pronto posible a la firma del contrato para poder llegar. Fue frustrante porque cancelaron la firma y entonces como pudo regresó lo más rápido posible.

Mientras tanto mi hermana se preparó para entrar conmigo y a cinco minutos de haber entrado a la sala llegó mi esposo, pero ya no lo dejaron pasar. Así que mi hermana recibió a su sobrina y dijo que había sido una de las experiencias más hermosas de su vida. (Yo lo creo, aunque jamás he visto un parto, sólo he sido protagonista pero nunca espectador).

Mi bebé nació muy bien, y estaba tan nerviosa esa vez, de que mi esposo no llegaba, que no recuerdo los detalles, no sé si me pusieron la epidural o no, o si me aceleraron con oxitocina, pero lo que si estoy segura es que no fue tan natural como el parto anterior.

Continuará…

 

 

Historia de mis partos: tercera parte

Mi tercer parto tuvo muchísimas cosas especiales.

Mis abuelos tenían dos casas, una en la ciudad y otra en un pueblo en otro estado a más de mil kilómetros. Como mi abuelo ya se había retirado, pasaba los inviernos (que en la ciudad eran muy fríos para sus huesos y enfermedades) en su linda casa de pueblo. La casa de la ciudad además tenía la ventaja de que estaba muy cerca de la casa de mis papás (a 3 minutos en coche) y de unos de mis tíos (a 5 minutos caminando).

Mi abuela nos ofreció su casa para ese invierno, así sería fácil mover a toda la familia (En ese entonces mi esposo y yo, y mis dos pequeños: de casi 3 años y 1 año 8 meses) y esperar a que naciera el bebé. Fue muy cómodo para nosotros porque teníamos nuestra propia casa, estábamos cerca de mis papás, y todo era de un piso, así que los niños podían correr y jugar sin peligrosas escaleras (nosotros vivíamos en un departamento). Lo único difícil era para mi esposo porque tenía que atravesar toda la ciudad diariamente para ir al trabajo, pero eso hubiera sido trabajoso de todas formas de habernos instalados como las veces anteriores en casa de mis papás.

Por fin llegó el día, un 4 de Enero en la madrugada expulsé el tapón mucoso. Pero a diferencia de los partos anteriores ahora si estaba segura de lo que iba a pasar y ya no quería que fuera como los anteriores, ese miedo, anestesia, horas de estancia en el hospital. Así que empecé a contar las contracciones y eran sumamente irregulares, respiré y aguanté. Me desperté, desayuné, mi esposo no fue a trabajar porque ya estábamos en trabajo de parto. Por la tarde resultó que de casualidad mis suegros hicieron un viaje a la ciudad (ellos viven en otro estado) y nos reunimos para comer como a las 4 de la tarde en un restaurante. Me dolían un poco más las contracciones, pero yo me fui a caminar. No quise comer y estuvimos platicando tranquilamente.

Llegamos a la casa a las 7 de la noche, mis papás se habían quedado con los niños en lo que nosotros fuimos a comer. Mi mamá empezó a insistir que ya era buena hora para ir al hospital. Me alisté y nos fuimos.

Cuando llegamos al hospital me preguntaron si traía contracciones, dije que sí, me pasaron a la sala e hicieron los chequeos de rutina. El médico de guardia me dijo: uy no señora, a usted le faltan horas para dar a luz, le recomiendo que se regrese a su casa. Mañana después del desayuno va a nacer.

Le explicamos al doctor que era nuestro tercer hijo y que ya llevábamos varias horas en trabajo de parto y que ya no queríamos irnos. Entonces me pasaron a cuarto del hospital e hicieron comentarios de que iba a ser una noche perdida del “paquete”.

Una vez en el cuarto me puse a caminar y caminar, el dolor era cada vez más fuerte e insoportable y más seguido. Pero el doctor dijo que nacería hasta el día siguiente así que tenía que aguantar lo más que pudiera y tratar de descansar para estar fuerte para la última parte del parto.

Le dije a mi esposo que me iba a acostar un rato y tratar de dormir. Me acosté de mi lado izquierdo y cerré los ojos. En ese momento se me rompió la fuente y solamente pude gritar: ¡¡Está naciendo!!! y cuando pasa eso no puedes dejar de pujar, porque es una necesidad del cuerpo que ya no controlas y dí un grito agudo y ¡¡mi hijo nació!! a mi esposo sólo le dio tiempo de correr al pasillo y gritar: ¡el bebé está naciendo, ayuda!!! y regresó a sostener la cabeza del recién nacido que ya había salido de mi cuerpo.

Un pediatra de guardia escuchó los gritos y corrió a ayudar a mi esposo cuando llegaron las enfermeras sólo se me quedaron viendo. Yo tenía una sonrisa de oreja a oreja, por fin lo había logrado, un parto completamente natural. Sin anestesia, sin médicos, sin enfermeras. Mi esposo y yo solos en el cuarto. Fue MARAVILLOSO.