Ser mamá es realmente agotador

Cuando me pidieron que escribiera con motivo del día de las madres, me puse a leer mis propias experiencias. Ser mamá de seis niños te marca de muchas maneras. Pero lo primero que se me vino a la mente fue esta idea de cansancio extremo.

No solamente es el embarazo, donde los tienes dentro de ti nueve meses, sino toda la aventura que comienza desde el parto, que es un dolor extremo, y después miles y miles de noches sin dormir y ya cuando crees que por fin lo lograste…no, ya dormir es imposible.

O las preocupaciones de las enfermedades, las caídas, las alergias, llevar una buena alimentación, las vacunas, los compromisos de la escuela y una larga lista de etcéteras que se van haciendo más complicados cada día.

Pero, ¡alto! ¡alto! entonces ¿qué es esto de ser mamá? ¿una tortura interminable? No, ser mamá es dar la vida, y me refiero a todo el sentido completo que eso significa, no solamente el biológico que es el más obvio, sino a ese soplo de amor que necesitamos para crecer y para ser mejores seres humanos.

Esas caritas diminutas, que se asoman a través de los barrotes de una cuna, que te alzan las manitas, que se ríen y emocionan cuando ven tu cara, esos pies pequeñitos que aun no caminan, que necesitarán de ti en todo momento mientras aprenden a dar sus propios pasos, esas lagrimitas que necesitan consuelo, esos cuerpecitos que necesitan mimos y caricias para sentirse seguros, esas mentes que están ávidas de aprender y que necesitan una guía.

Ser mamá es dar vida, ese pequeño ser que te hizo mamá, está aquí gracias a ti, a tu entrega y generosidad, a tus desvelos y lágrimas, a tus sonrisas y cariño, está aquí, con una oportunidad de crecer, de ser alguien.  Tiene la oportunidad de vivir, de amar, de soñar , de conocer, de cambiar , de influir , de crecer.

La mamá da todos los días; su tiempo, su paz, su sonrisa, su alegría, sus dolores, todo lo da por sus hijos, y cuando está más agotada y cansada, entonces ve ahí, en ese pequeño ser,  la sonrisa, la alegría , la paz y todo aquello que fue capaz de dar lo recibe entonces de una manera increíble y rica y es capaz de guardar en su corazón todos esos instantes  de amor que solamente un hijo puede dar.

Agradezco a Dios la dicha de ser mamá y pido su fuerza y su sabiduría para saber conducir a mis hijos en este camino de la vida. Si también eres mamá y te sientes agotada piensa en esto: lo que tú das al mundo, nadie más puede darlo como tú. Abrázate al amor de Dios y que Él sea tu guía.

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‘La magia del orden’

Hace ya casi un año que no escribía.  Se ve que he estado realmente ocupada.  Siento mucho cansancio en verdad jajaja.  Estoy probando en mi casa el método konmari . ¿ funciona para una familia de 8 personas en un  espacio realmente limitado?  Pronto lo sabré.

Varicela en serio

Domingo en la mañana comenzaron los puntos de dos de mis hijos y más tarde de los demás. Tenía la esperanza de que fuera algo leve pero no fue así.  Se llenaron espantoso y han tenido mucho malestar; cansancio, fiebre, falta de apetito y una terrible comezón. Lo peor de todo han sido los chillidos sin cesar de la más pequeña, que se queja todo el tiempo y con razón porque tiene ronchas hasta en los genitales.

Yo la verdad no he tenido mucha paciencia, no soy buena escuchando tanto chillido y ademas tratando de atender a todos y hacer comida y esto y el otro…estoy con los nervios de punta.

Son las 12:25 pm y no he pegado el ojo. Voy de cama en cama y estaba parada en el pasillo cuando me encontré a un amiguito caminando. Primero pensé que era una cucaracha ( no tenía lentes puestos ) pero en realidad era un alacrán.  ¡Que miedo me dan esos bichos!

Gracias a Dios lo vi. Espero poder dormir un poco.

Cocinando

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Rosca de plátanoHe de confesar que no me gusta cocinar…y creo que es porque nunca me ha gustado comer, aunque ahora empiezo a disfrutarlo.

Es una historia antigua pero ni mis hermanos ni yo disfrutábamos el comer, era un momento del día tedioso en el que nos teníamos que sentar a la mesa y engullir alguna comida que se nos ponía en el plato, comer era un proceso en el que debíamos tomar parte si queríamos sobrevivir y crecer.

Mi mamá nos ofrecía muchas veces ricos platillos pero nosotros siempre buscábamos el plato que tenía menos comida para salir rápidamente del paso.

Tenía una tía abuela que disfrutaba cocinar, ese era su gran placer y alegría, pero cocinaba porque ofrecía a todos sus cuñados, sobrinos y sobrinos nietos una variedad exquisita de platillos que salían de su diminuta cocina. Todos los sábados nos reuníamos en su mesa a disfrutar de un suculento y variado menú, con varias entradas, guisados y postres. Además de un rico sorbo de rompope para los niños.

Cuando crecimos y empezamos a comprender más la riqueza de la comida, disfrutamos  un poco más (y digo un poco, porque mi tía se murió antes de que pudiéramos comprender la riqueza de su comida) la comida que nos hacían con tanto cariño.

Hoy en día, me veo en la obligación de cocinar para una familia de 8 personas. Todos los días debo pensar en desayuno, comida, cena y un lunch; ya sea para comer en casa o en la escuela. Para colmo, me casé con alguien que no sólo disfruta inmensamente de la comida sino que viene de una familia con unos papás que aman la cocina y no sólo eso, sino que fueron dueños de un restaurante, así que pensar en qué cocinar y cómo, es un problema con el que debo lidiar cada día. Me atormenta siempre.

Para mi sorpresa, en mi terquedad por complacer el paladar de mi esposo, aprendí a hacer varios platillos con bastante bueno gusto, elogiados por mis suegros y su familia, pero jamás me atreví a incursionar en el mundo de la repostería, entre otras cosas porque cuando nos mudamos el horno que había en la cocina ya estaba viejo y olía a ratón y muchas veces encontramos a ratones viviendo ahí (si, bastante desagradable). Los ratones ya habían sacado la fibra de vidrio y el horno ya nunca alcanzaba la temperatura  indicada para ningún platillo.

Un día llegó mi esposo con un horno eléctrico, uno pequeño, y me dijo que podía probar ahí nuevas cosas, (yo ya me sentía algo limitada porque muchas recetas pueden hacerse en horno y quería probar) Así que empecé a incursionar en ese nuevo mundo.

Debo decir que aún no me siento cómoda en la cocina, pero poco a poco voy encontrando alguna cosa que me da ilusión y tengo la gran bendición ( o maldición) de que mis niños les encanta la comida y la disfrutan.

Varicela

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Comenzando la Semana de Pascua, Simón (8 años, casi 9) un día se levantó con pequeñas ronchas rojas (solo dos). El día anterior una mamá del colegio de mis hijos me habló para comentarme que su hijo acababa de presentar varicela. Supuse que era lo mismo.

Horas después tenía casi diez ronchas en la espalda y era evidente que era varicela porque ya comenzaban a verse ampulosas. Me puse muy nerviosa, porque uno de los peores recuerdos de mi niñez fue la varicela, me dio a los 7 años y fue muy dura para mí. Por suerte que Simón tiene la vacuna y gracias a Dios le dio bastante leve. Tuvo dos días de molesta comezón, pero ya después como si nada. Lo que me atormenta es el contagio con los hermanos. La mayoría no tiene la vacuna (solo la más grande) a ver que tal me va…hasta ahora 15 días y nadie ha presentado aún los granitos.

Hipoplasia mamaria, el regreso de las mamilas

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Ya pasaron unos meses desde que me diagnosticaron “hipoplasia mamaria” que es que las glándulas mamarias no se desarrollaron completamente y producen poca cantidad de leche, en resumen: las mamilas están hechas para gente como yo 😦

Mi bebé si subió más de peso, pero en realidad no tantísimo como los bebés de las gráficas. Sigue estando como todos mis otros hijos, altos y flacos. Pero en fin. Ahora toma complemento de leche de fórmula, mi leche y ya come frutas, verduras, carne, pollo, y algunas legumbres y harinas. Hasta ahora todo bien.

Si fue un poco frustrante al principio, sobre todo cuando no quería las mamilas, pero después ya no resultó tan mal, claro que siempre es más cómodo no tener que lavar nada, pero mantener la lactancia es un gran regalo, y quedarme dormida con mi bebé mamando es lo más bonito que hay. Seguimos con lactancia mixta y todo muy bien.

Mi pequeño está a punto de cumplir un año y apenas hoy gateó por primera vez…dirán que es un flojo y sí, jaja, nunca había tenido un bebé tan lento, pero no importa cada uno tiene sus tiempos.

Me despido por hoy… 🙂

Hipoplasia mamaria

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Desde que nació mi primera hija he amamantado a mis hijos. Ya sea exclusivamente o con lactancia mixta según fui aprendiendo y se fueron presentando las diferentes circunstancias.

La primera fue la más difícil, y desgraciadamente no estuve en un hospital donde estuvieran a favor de la lactancia materna, de no separar al bebé de su madre y toda la serie de recomendaciones. Así que mis hijos y yo hemos luchado cada día por la lactancia.

Con mi primera hija detectaron que era alérgica a la proteína de la leche de vaca. Yo dejé de consumir lácteos y un montón de alimentos ( muchos alimentos procesados contienen proteína de leche de vaca) a así que comer y hacer una dieta me era muy difícil. Yo venía de una familia en donde la alimentación era 60 % por lo menos puros derivados o productos lácteos , así que se imaginaran el impacto que eso tuvo en mi vida. Mi pobre bebe tuvo que consumir una leche con proteína extensamente hidrolizada que sabía asquerosa y todos lomeásemos un martirio. Y yo nunca pude lograr que mi bebe no tomara complemento. Había ignorancia alrededor y todos tenían la idea de que complementar con leche artificial era lo normal.

Desgraciadamente a los 6 meses deje la lactancia materna y  continúe con fórmula especial.

Mi segundo hijo también tuvo la misma alergia y la historia fue más o menos parecida solo que esa vez logre amamantar hasta los 7 meses.

Con el tercero logre hasta los 9 meses.

Yo había pensado siempre que la lactancia exclusiva era lo mejor. Leí y me informe, pregunté y de verdad que hice todo lo que estaba en mi para lograrlo, pero tambien tenía esa inseguridad de que no iba a poder. Claro que para el cuarto bebe ya estaba más que decidida de que podía lograr la lactancia materna exclusiva. Desde el inicio evite comprar fórmulas y tener las mamilas cerca y me dediqué a dar pecho día y noche. Me costaba muchísimo trabajo al principio porque mis hijos eran de boca muy pequeña y mis pechos yo veía que eran difíciles de agarrar, como que la forma no tan bien definida. No se, es difícil de explicar.

Para esto mis hijos siempre han entrado dentro de las gráficas de la oms en altura los más altos y en peso los más bajos. Creciendo a su ritmo dentro de lo ‘sano’.

Pero con la cuarta con la que logré lactancia exclusiva  estaba demasiado delgada por lo que se disparaban las alarmas de los pediatras. También me tocó cambiar de pediatras porque nos cambiamos  de ciudad . Ninguno era pro lactancia, así que no miraban el fondo del problema. Solo repetían : complementa con fórmula. Uno de plano me dijo: tú leche no sirve, es una porqueria.

Y yo no quería porque mi hija era flaca pero estaba despierta y juguetona y contenta. Tal vez si un poco chillona pero nada demasiado exagerado. Así que entre mil opiniones diferentes y estudios especiales que le hicieron se determinó que era flaca y ya engordaría más con alimentos sólidos. Para variar también tuvo la famosa alergia.

Le di lactancia materna hasta que cumplió un año y ocho meses.

Con la quinta bebe la cosa fue igual. Lactancia exclusiva y luego se estancó en peso como de los 4 a los 6 meses. Otra vez hicimos miles de análisis y estudios y ella estaba bien, también tenía la alergia y yo no había llevado la dieta tan estricta  así que hice la dieta  y cuando empezó a comer un poco más ( alimentos sólidos )empezó a engordar un poco más. A ella le di LM hasta los 2 años 1 mes.

Con el sexto bebe decidí llevar la misma dieta que con los otros, porque ya eran 4 de 5 los que habían tenido la alergia, pero aun así las cosas no resultaron del todo bien y para evitar todo lo que seguía ( miles de estudios etc ) porprimera vez en nueve años de lactancia decidí consultar a una pediatra experta en lactancia materna.

Tal vez yo iba con la esperanza de que me dijeran que todo estaba bien y que simplemente mis hijos eran flacos y altos. Pero no, esta doctora me reviso y vio a mi bebe mamar, me hizo mil preguntas y después me dijo:  pues esto es un problema tuyo, tienes hipoplasia mamaria. Y ¡zas! sentí que se caía el mundo.
Continuará …

Tres meses después…

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Creo que nunca había tenido una recuperación tan cansada como esta y tanto trabajo junto. O tal vez no lo recuerdo. Pero entre las desveladas y la escuela, atender a todos y dar de mamar he sentido que toda la situación sale de mi control.

Los primeros días no fueron tan caóticos, estaba mi mamá ayudándome y mis hijos se estaban portando bien. Ahora siento que todos han resentido más el nacimiento de su nuevo hermanito, los hijos de en medio, bueno, han hecho maldades en la escuela y no han puesto atención ni han querido trabajar. Y en general todos se han estado peleando entre si más de la cuenta. O no sé si porque mi paciencia no está en niveles normales y porque no puedo hacer mucho desde mi cuarto mientras estoy amamantando.

Acaba de pasar mi cumpleaños número 34 y ya me siento “vieja” (perdón por los que son más grandes) pero realmente ya no es lo mismo una recuperación de embarazo cuando estás en los 20’s como en los 30’s así que también me alegro mucho de que me casé relativamente “joven” y que gracias a Dios pudimos formar una familia rápido.

Ahora estoy con dos buenas noticias; mis dos hermanas están embarazadas. La mediana tiene 6 meses de su tercer bebé y la chica 1 mes de su primero. Todos estamos felices y yo más.

Pero de verdad que pasa el tiempo y se nos olvida lo difícil que es volver a acoplarse como familia cada vez que llega un nuevo miembro. Cambia toda la estructura y por momentos se pone todo de cabeza y luego poco a poco vuelve a su cauce normal.

Ahora sólo tengo escasas 4 horas de sueño continuo y a veces ni eso por las interrupciones de los demás pequeños ya sea por enfermedades o pesadillas o simplemente el que se cayó de la cama.

Por otra parte estoy disfrutando mucho a mi bebé (a pesar de todo) ya está en la etapa de reconocer el rostro de su mamá y sonreír y de agitar manos y pies y lloriquear para que lo tomes en brazos. ¡Qué etapa más bonita! ya también se comunica con pequeños sonidos. Es lo más lindo del mundo.

 

 

Historia de mis partos: sexta parte

Este parto ha comenzado muy diferente que los otros. Primero porque he sentido una gran presión por parte de todos. Desde que me fui a casa de mi mamá, me llegaban mensajes y llamadas telefónicas de parientes y amigas preguntando si ya iba a nacer. En vez de disfrutar el tiempo que quedaba me empecé a preocupar porque aún no nacía y cuánto tiempo iba a faltar.

al cumplir la semana 37 lo primero que hicimos fue ir a hacer el ultimo ultrasonido. Los doctores que nos atienden en esa clínica son excelentes y sus estudios realmente los hacen con maestría. El bebé ya estaba boca abajo pero aún no estaba encajado lo que si nos dijeron era que el bebe estaba pensando ya 3 kilos y 200 gramos. La verdad es que tomamos el dato a la ligera porque todos los demás bebes pesaron entre 2800 y 2500 y mientras más embarazos con menos peso habían nacido.

Pasó la semana 37 y nada. Empezó la semana 38, yo estaba más nerviosa y cansada cada día. Mi esposo estaba feliz porque hacía tiempo que no tenía vacaciones y estaba aprovechando muy bien el tiempo. Mis papás estaban algo cansados y sobre todo mi papá preguntaba todos los días si ya iba a nacer el bebe. Un día empecé con algunas contracciones más duras y seguidas durante la noche. Al día siguiente en la mañana tuve una secreción marrón. Muy poca como para que fuera el tapón mucoso pero ya al menos era algo. Ese día  estuvo tranquilo y durante la noche tuve contracciones irregulares que eran entre cada diez, veinte o treinta minutos. No pude dormir. Al día siguiente en la mañana todo tranquilo.

Pasé otra noche como la anterior, contracciones a cada rato pero nada regular. No pude descansar. Al día siguiente pensamos que sería mejor si mi médico me pudiera revisar, pero estaba bastante lejos. No queríamos ir al hospital porque nos habían tocado siempre malas experiencias con los médicos de guardia. Mi doctor nos dijo que nos podía atender en la tarde en su consultorio (que está a más de una hora de camino de casa de mis papás, y lo peligroso es que si hay demasiado tráfico puedes hacer hasta dos horas de regreso o más). Nos quedó de atender a las dos de la tarde y nosotros nos fuimos desde las 11 dela mañana. Hicimos una escala en un centro comercial que está cerca del hospital, ahí comimos y caminamos (un poco) porque yo no quería que de repente fuera a nacer mi bebé en el centro comercial.

A las dos de la tarde suena mi celular, que el doctor iba a llegar hasta las tres y media. Yo empecé con contracciones más fuertes. Caminamos un rato más y llegamos al doctor…sonó mi celular, que lo esperara un poco más. Total que acabé entrando al consultorio a las 4 de la tarde. Ya tenía 3 cm de dilatación y el 70% del cuello borrado. Me dijo que podría nacer ese día o bien al día siguiente o el fin de semana (era jueves). Nos regresamos a la casa, pero nos equivocamos de camino y en lugar de tomar la carretera (vía rápida) nos metimos en el tráfico de la ciudad. Llegamos a cada de mis papás a las 6:30pm, y yo estaba agotada. Me acosté un rato, pero empecé con dolores terribles y muy fuertes. Me puse a contar el tiempo. A las 9 pm ya tenía contracciones cada 5 minutos y bajé con las cosas del hospital y nos fuimos.

Como le habíamos avisado al doctor que íbamos en camino, casi llegamos al mismo tiempo. Ya tenía 5 cm de dilatación y el cuello borrado. El doctor mandó que me pusieran suero y una bolsa más con oxitocina por si se necesitaba, pero la enfermera dejó abierta la oxitocina como si fuera suero normal y al minuto empecé a tener unos dolores realmente terribles, mi cuerpo se puso rígido y la panza también, empecé a gritar de dolor. Mi doctor entró rapidísimo y vió el error, cerró la oxitocina, pero ya me habían lastimado horrible y el dolor ya no se me pasaba.

Me subieron rápido a la sala de labor, estuve ahí una hora nada más en lo que me preparaban para el nacimiento, me pusieron la epidural y no dije nada, ya tenía muchísimo dolor que no había sido natural, eso me da muchísimo miedo, pero pasó sin más.

Dilaté muy rápido, ya estaba lista para dar a luz. Nos movimos al quirófano y empezó realmente el trabajo de parto. Mi bebé estaba enorme, como había predicho el último ultrasonido, y no fue nada fácil traerlo al mundo, dos veces salió una parte de la cabeza y dos veces se regresó. Pujé y pujé y nada, entre le dolor y el cansancio ya no sabía qué más.

Mi doctor metía la mano tratando de ver qué pasaba y eso me dolía todavía peor (y eso que tenía la anestesia) y otra doctora me empujaba la panza, sentía que me querían exprimir como limón.

Después de varios intentos, dolor, cansancio hasta el extremo, por fin nació y escuché su hermoso llanto. Estaba enredado en el cordón con los pies, como si estuviera haciendo rapel, ay esta vez me dolió muchísimo y quedé terriblemente lastimada por todas partes.

Me llevaron a la sala de recuperación y pensé que iba a descansar, estaba tranquila después de tanto dolor y emocionada por mi bebé. Llegó una enfermera y me dijo: le voy a poner un suero….y miré mis sueros…estaba todavía la bolsa terrible de la oxitocina, que además no estaba etiquetada como se debía, y le advertí a la enfermera, pero ella me contestó: no, esta ya es otra, la cambiaron. Y obviamente no, la abrió y de nuevo empecé con los horribles dolores que casi me matan antes. Asustada retiró la bolsa y luego dijo que no había ni una bolsa ahí. Pero por ese error, en lugar de estar en la sala de recuperación una hora estuve 4.

Cuando salí del hospital, estuve muy adolorida y cansada la primera semana y después ya empecé a mejorar. Hasta ahora no he sentido nada de “dolor por los entuertos”

Mi pequeño fue un bebé grande, pesó 3 400, está tomando leche materna y está como cualquier bebé recién nacido, llora, come y a veces duerme.

 

 

Historia de mis partos: quinta parte

Llegué al hospital en la mañana del 13 de Agosto. Eran las 6 de la mañana y había empezado trabajo de parto como a la 1:00 am. La verdad aún me sentía bien y las contracciones estaban más o menos separadas e irregulares. Pero como era el quinto tenía miedo de esperar demasiado en casa. Me revisó el médico de guardia y para variar dio un diagnóstico completamente equivocado, según él, yo tenía 8 cm de dilatación.

Se me hizo difícil de creer porque no me sentía a morir, como cuando de verdad ya estás en 8 cm y el bebé está apunto de nacer. Y en parte me emocioné, porque ¡wow!, qué parto tan rápido y sin dolor me había tocado.

Rapidísimo me trasladaron a la sala de labor y yo ahora si les pedí que no me pusieran nada de nada. Pero cuando llegó mi doctor (rapidísimo, porque no quería que le pasara lo mismo que en el tercer parto) y me revisó, solamente tenía 1 cm de dilatación….o sea que me faltaba un largo camino por recorrer.

Me pusieron suero, supuestamente para que no me deshidratara y se fueron todos a dormir…¿se pasan no? y me quedé ahí unas horas tratando de dormir también. Mi doctor no me dijo hasta después, pero en el suero pusieron un poco de oxitocina…que fastido, ¿no?

Lo único bueno es que todo se hizo más regular y comencé con contracciones más seguido. Me dejaron caminar algunas veces, ir al baño y traté de estar lo más tranquila posible. La última vez que fui al baño y regresé a la sala de parto, se me rompió la fuente y dilaté hasta 9 cm. Me dolía horrorosamente y ahora si no tenía nada de anestesia y creo que ya decía, bueno mejor si la quiero, pero obviamente ya no daba nada de tiempo.

Entramos al quirófano, pujé dos veces y nació una hermosa niña y luego me sentí muy bien. Aunque no puedo decir que en el pos-parto me fue demasiado bien. Tuve loss famosos “entuertos” y muy dolorosos, supongo que por la edad y los partos anteriores ya el cuerpo no es el mismo y acomodarse le es más trabajoso. En fin, todo ofrecido por amor a Dios.