Historia de mis partos segunda parte

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Mi segundo bebé estaba apunto de llegar. Mi primera hija tenía apenas 1 año 6 meses y realmente no me sentía muy preparada. Con este embarazo si quisimos saber si era niña o niño porque teníamos que estar preparados con la ropa que se iba a usar y cómo nos acomodaríamos en la casa. Estábamos esperando un niño esta vez y yo estaba nerviosa porque nunca había tenido un niño jeje.

Igual nos instalamos en casa de mi mamá, y esperamos el momento. Empezó en la madrugada y me sentía muy mal pero quise esperar un poco más de tiempo en casa y esta vez no salí corriendo al hospital, ya sabía lo que me esperaba así que mejor decidimos ir un poco más lento.

Cuando por fin llegamos, todo transcurrió muy parecido al parto anterior, pero esta vez el bebé no giró como debía estaba acomodado cabeza abajo pero su posición estaba de cara o frente, en lugar de cefálica, pero entre mi doctor, las enfermeras, el pediatra y mi esposo me ayudaron a lograrlo. Esta vez pujé varias veces y con la mayor fuerza que había puesto en mi vida. Toda mi piel y absolutamente todos mis poros se pusieron morados del esfuerzo y fue un dolor impresionante, pero por fin el pequeño nació y todo estuvo bien.

Esta vez agradezco haberme puesto la epidural porque siento que si no, no hubiera soportado el dolor. Cuando salí a sala de recuperación me quedé dormida inmediatamente, estaba completamente agotada.

Horas después pude ver a mi bebé y fue mucha emoción. Gracias a que nació en la mañana lo disfruté mucho más que mi primera bebé, donde tuve que pasar toda la noche sin verla.

Sé que ahora ya están cambiando las cosas y que en los hospitales lo usual debía ser que el bebé estuviera siempre con la madre, pero en este lugar por desgracia no es así, aún.

Continuará…

 

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Historia de mis partos primera parte

Estoy a punto de recibir a mi sexto hijo, estoy muy nerviosa, aunque pareciera que uno es “experto” en estas situaciones,la verdad es que genera cierta angustia. Todos los partos son diferentes, se caracterizan por la situación que está viviendo la mamá en ese momento y tienen que ver mucho con las emociones, el cansancio y todo lo que puede haber al rededor del nacimiento de un bebé.

Creo que todas las mamás nos ponemos ansiosas cuando se acerca el momento de dar a luz y conocer a ese nuevo ser que llevamos en el vientre durante 9 meses. Esta es la historia de las experiencias de mis partos. La escribo para recordar cómo me ha ido en cada uno y también para liberar un poco de ansiedad y estrés al no saber qué me espera con este nuevo bebé.

Mi primer embarazo fue muy tranquilo, nos casamos con la esperanza de pronto encargar familia porque teníamos la idea e ilusión de ser una familia numerosa. Cuatro meses después de la boda, llegó la gran noticia de que íbamos a ser papás, éramos los primeros de nuestras respectivas familias en casarnos, así que todos estaban muy ilusionados porque los convertiríamos en abuelos y tíos por primera vez.

No quisimos saber el sexo del bebé, en parte porque era emocionante la sorpresa y también porque a veces yo sentía presión sobre si sería niño o niña, cosa que de todas maneras no se podía elegir, pero siempre hay alguien que se pone a opinar “qué sería lo mejor” yo creo que el único que sabe eso es Dios.

Ese embarazo fue muy tranquilo en el aspecto de que no había otros bebés que cuidar y como me dedicaba a la casa disfruté muchísimo tiempo para descansar y arreglar todo para el nuevo bebé. Recuerdo que trataba de asistir a misa lo más seguido posible entre semana y de tener siempre mi casa limpia y ordenada. También me sentía muy muy cansada y como en realidad no había nadie que necesitara mi atención podía dormir horas y horas plácidamente.

No sé si fue por dormir en exceso, las hormonas del embarazo o no tomar demasiada agua por lo que al final de la gestación yo había subido 17 kilos (es demasiado para mi cuerpo, siempre he pesado 44 kg y pesar ese número de kilos realmente me fatigaba demasiado), pero no importaba tanto el peso, sino que me hinché como una bola. No me cabía ningún zapato y mi rostro parecía el de un cerdito. La ropa de embarazada que ocupé al final era la más grande que pude encontrar en las tiendas y no era solamente porque estaba hinchada sino también porque mi panza era enooorme. Me empezaron a doler las articulaciones y no podía ni caminar.

Para esperar a que naciera el bebé, mi esposo y yo nos instalamos en la casa de mis papás que estaba del otro lado de la ciudad y ahí estuve tratando de descansar (ya no se puede ni eso, es demasiado el malestar, sobre todo por mis dimensiones).

embarazada

Pues un 8 de Enero en la madrugada empecé a sentir unos cólicos muy fuertes y cuando fui al baño había expulsado ya el tapón mucoso, cuando lo vi, supuse que por fin había llegado el momento tan esperado (y que bueno porque ya mi cuerpo estaba sufriendo mucho). Le hablé inmediatamente a mi doctor, obviamente lo desperté, y me dijo que tuviera paciencia porque apenas empezaba el trabajo de parto, y las cosas no eran tan rápidas como yo creía. Me pidió que estuviera monitoreando las contracciones y a las 5 de la tarde le volviera a marcar (si no tenía contracciones regulares cada cinco minutos o se me rompía la fuente todavía no era momento de ir al hospital). Pasé todo ese día respirando, y tratando de relajarme, pero a decir verdad no recuerdo muy bien esa parte, lo que si es que seguro que no caminé, porque ya no podía hacerlo, el dolor de las articulaciones era fortísimo.

Por fin marqué a las cinco de la tarde y mi doctor me recomendó me fuera al hospital. Ya estaba emocionada y también cansada. Llegué y me hicieron llenar papeles…a veces no comprendo esos procedimientos, uno muriendo de dolor y los otros diciendo: aquí una firma por favor.

Me pesaron, me pidieron que me cambiara con unas de esas batas horribles de hospital, me tomaron la temperatura y la presión, todo estaba bien. Un médico de guardia me revisó y parecía que no había dilatado demasiado, apenas 3 cm. De todas formas le marcaron a mi doctor y me subieron en silla de ruedas a la sala de labor. (Más tarde me enteré de que en ese hospital hacía varios años que nadie veía un parto, era común hacer puras cesáreas programadas…qué horror).

Vino la parte horrible a la que uno no sabe qué esperar, era mi primer parto, mi primer embarazo, mi primer bebé y casi mi primera estancia en un hospital, estaba muerta de miedo. Mi esposo estaba al lado de mí en todo momento, pero también estaba aterrado.

Como rutina y sin preguntar me pusieron suero y luego mi médico decidió que iba muy lento el proceso y podría apurarlo con la oxitocina. Yo no entendía bien ni qué pasaba y estaba tan cansada y adolorida que no tuve suficiente cabeza para pensar. Después me preguntaron que si quería la epidural y yo claro que dije que sí (cuando te aceleran las contracciones con oxitocina ya el dolor no es lo “natural” que soporta tu cuerpo).

Fue una experiencia horrible, primero firmamos miles de papeles donde decía que había posibilidades de quedar paralítico, con un tipo de retraso mental o incluso podía llegar a la muerte. Luego me pidieron que me pusiera en posición fetal y que iba a sentir un piquete en medio de la espalda y de ahí pasó un tiempo y me empezaron a poner anestesia. Sentí una mejoría en el malestar en general y pude descansar un poco.

Tiempo después me rompieron la fuente, dilaté los últimos centímetros, me pasaron a quirófano y por fin nació, mi primera niña.

Luego estuve un tiempo en recuperación de la anestesia y después de unas horas estaba ya en mi cuarto y no vi a mi bebé hasta el día siguiente 😦 no pude dormir.

Continuará…

 

 

 

 

Casi 35 semanas

Aquí estoy, esperando a que nazca este bebé. Estoy cansada, preocupada y sobre todo siento que no he podido concentrarme en nada bien. Todo esto porque la situación en la que estamos ahorita está muy difícil, yo espero que todo se resuelva pronto y que pueda disfrutar aunque sea de los últimos días del embarazo.

 

La boda

Este año tocó que se casaran dos de mis hermanos, de una manera muy rápida y sorpresiva. Mi hermana más chica estaba desilusionada porque no encontraba alguien con quién formar una familia y seguir esa vocación, ya se había dado por vencida y estaba buscando en dónde podía ser útil para estar al servicio de Dios. Un día encontró por fin a esa persona con la que te sientes realmente bien y que además de gustos a fin, los dos tenían esa inquietud de búsqueda incesante del amor de Dios y tenían a Dios en el centro de sus vidas y eso y otros detalles fue lo que los flechó. Así que construyeron un noviazgo y se casaron al poco tiempo.

Mi hermano en cambio, no sé nada de su historia, un día apareció de la nada y dijo que se iba a casar con una chica de Helsinki que conocimos alguna vez en una cena familiar. La boda será mixta (ella profesa otra fe) en una iglesia católica en Mérida Yucatán. No podré asistir por el tiempo de embarazo que tengo. A los dos les deseo lo mejor, y eso es que luchen y luchen todos los días por su matrimonio, que se esfuercen y amen al otro con todo su ser y que nunca descuiden su amor y su relación con Dios.

 

 

Vacaciones de Navidad

Por fin mis hijos salieron de vacaciones. Unos días antes, la bebé se enfermó de una infección respiratoria y no pudimos dormir muy bien porque se sentía demasiado mal y tenía la fiebre muy alta.

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El fin de semana de 19 y 20 de Diciembre fuimos a festejar la Navidad adelantada con los abuelos (mis papás) y tíos (mis hermanas y sus esposos) y primos. No festejaremos con ellos los días de Navidad porque todos se irán de viaje, mi hermano de casa el 28 de Diciembre en Mérida Yucatán y nosotros no podemos viajar por lo avanzado del embarazo.

Ya me siento muy cansada y además de todo hemos tenido muchos problemas económicos, estamos llegando al final del año prácticamente sin ninguna venta y con muchas deudas. La empresa está a nada de declararse en quiebra y para mi esposo ya está siendo muy difícil lidiar con los problemas, se siente cansado y deprimido. Siento que no lo he podido apoyar lo suficiente, estoy en casa con los niños y el embarazo ya está en una etapa muy cansada, a veces me siento muy triste de no saber qué decir o qué hacer.

Estoy rezando lo más qué puedo y pidiendo a Dios que no nos abandone sobre todo en estos momentos tan difíciles sobre todo porque viene un nuevo bebé a nuestra familia.

Por otra parte, aunque suene un poco contradictorio, me he sentido muy feliz, hemos estado trabajando preparándonos para recibir a Jesús esta Navidad. Mi hermana nos regaló un calendario de obras buenas y sacrificios que tenemos que hacer diario para ir mejorando nuestra relación y actitud con los demás y así poder acercarnos más al Niño Jesús.

También estamos preparando una pastorela pequeña para actuarla con los niños y adultos porque esta Navidad la pasaremos con la familia de mi esposo.

Espero aguantar lo que me falta para que nazca el bebé, porque he tenido muchos achaques y dolores.

 

 

Fractura de radio y cubito

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El lunes pasado mis hijos regresaron de la escuela sin novedad. Terminaron de comer y salieron a jugar al patio. Los vi con un juego peligroso ( se arrastraban unos a otros con patines y una mochila de esas que sirven para ‘amarrar’ a los niños pequeños). Les dije que no jugaran así porque podía haber un accidente y entré a la casa para revisar las tareas de los que estaban ya trabajando en eso. De pronto escucho un llanto terrible y entra mi hija de cuatro años diciendo que se había caído y se había lastimado el brazo. Cuando lo vi me espanté porque estaba claro que se lo había roto.

Le hablé a mi esposo y pediatra para instrucciones y rápidamente la llevaron a una clínica especializada en huesos. Tardaron horas en que algún doctor llegara y la pudieran revisar. Y si, se había fracturado el radio y el cubito.

La pobre aguantó el dolor horas hasta que finalmente entro al quirófano y la durmieron para poderle acomodar el brazo. Para ser sincera estaba aterrada.Tomé mi rosario y pedí a la Virgen que todo saliera bien. Treinta minutos después ya estaba con nosotros y gracias a Dios todo estaba bien.

Brazo roto

Dos días después, cansada y sin dormir (ayudando a mi hija con la posición del brazo por las noches) me dio un dolor horrible de estómago y malestar en general. Por fin cuando acosté a los niños me fui directo a vomitar, y parecía que se me iba a salir por la boca el pobre bebé…y luego una diarrea que me tuvo horas en el baño. Al día siguiente no pude más que estar acostada descansando.

Pensé que habían sido los nervios atrasados por el episodio del brazo y el cansancio acumulado (aún no sé lo que fue) o que me pude comer algo que no estaba en tan buen estado. Pero pasados dos días mis hijas pequeñas (la del brazo roto y la bebé) decían que les dolía el estómago. La bebé no durmió en toda la noche (y yo con ella) y decía todo el tiempo: “mi pancita me duele” y Teresa se levantaba a vomitar y despertaba entre sueños quejándose….yo cuidando hasta el brazo para que no le tocara al yeso la vomitada.

Total que terminé agotada. Siento que además mi bebé (el de la panza) ha crecido muchísimo y cumpliendo las 29 semanas ya me siento como una ballena inútil, estoy tratando de comer lo más sano y blando que puedo y buscar algún momento para estirar un poco mis músculos y huesos y hacer yoga, pero no he podido uffff. Me parece que este último tirón será agotador.

Dolor de costillas en el embarazo

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Tengo 27 semanas de embarazo. A finales de la semana 26 empecé a sentir un dolor muy molesto en mis costillas, un poco más fuerte del lado derecho. Es normal porque el útero está creciendo cada vez más y el bebé se mueve por todos lados y los órganos también van tomando nuevas posiciones. En resumen, todo se empieza a comprimir por el tamaño del bebé y por lo mismo las costillas sufren de un poco de inflamación.

Les daré algunos tips para aliviar ese dolor para que sea soportable. A algunas mamás no les dolerán las costillas, a otras les dolerá poco, pero para las que es muy intenso e incómodo, tenemos que buscar una forma de aliviarlo.

1. Descansar lo más que se pueda. Ya sé que el trabajo de mamá es agotador y ya sea que seas mamá de tiempo completo o una que tiene que salir a trabajar suena muy difícil descansar, pero es muy necesario.

Si se puede, hay que acostarse boca arriba ( aunque sea cinco minutos ) y estirar manos y piernas lo más que se pueda y hacer espiraciones profundas.

2. Hacer ejercicios de yoga para embarazada. Estos ayudan a que nos sintamos mejor, nos oxigenemos y llevemos movilidad, estiramiento y relajación a todo nuestro cuerpo. A mí me han ayudado mucho estos:  https://www.youtube.com/watch?v=AQgN4O_fvmM

3. Dormir sobre tu lado izquierdo, con una almohada entre las piernas y otra cargando un poco la panza.

4.- Usar camiseta o ropa interior que no se recargue en nuestras costillas debajo del pecho. Una camiseta para embarazada puede ser ideal cuando nos sentimos con estas molestias porque evitamos agregar más presión a nuestras costillas.

5.-No pasar mucho tiempo sentada o parada.

6.- Tratar de conservar una buena postura.

IMG_97767.- Comer sano y tomar agua para que nuestro intestino no acumule gases y pueda expulsar lo que necesita con más facilidad y evitar así más presión. Recordemos que cuando estamos embarazadas nuestro intestino trabaja más lento y por lo mismo hay que cuidar más lo que consumimos.

 

Espero que estos tips ayuden a mejorar sus dolores, yo me siento mucho mejor.

 

 

 

¡Décimo Aniversario!

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El 12 de Noviembre de 2015 mi esposo y yo cumplimos 10 años de casados. Para festejarlo estuve planeando cuidadosamente cada detalle, estaba segura que mi esposo ni siquiera se iba a acordar del aniversario porque ha estado con miles de problemas de la empresa, estamos en el peor año y casi a punto de quebrar…deudas por todos lados.

Hace diez años la fotografía digital no era tan popular y los “fotógrafos de verdad” tomaban aún las buenas fotografías con las cámaras clásicas de rollo por lo que las fotos especiales de mi boda las había tomado una fotógrafa a la antigua y jamás nos entregó los negativos, así que lo único que tenía eran las fotos de la sesión de estudio impresas, así que se me ocurrió digitalizarlas. Mi primera idea fue tomar foto de las fotos y una de mis hermanas después me sugirió mejor escanearlas. La verdad fue mucho más rápido pero al resolución dejaba mucho que desear, sobre todo para las resoluciones que se manejan en dispositivos como IPad. Así que continué con mi idea, tomando fotos y editando en Photoshop, no quiero presumir, pero me quedaron increíbles y estoy muy contenta con el resultado. Fue cansado y laborioso y de mucha paciencia, primero a nivel fotografía, encontrar la mejor luz, etc. y después hacer una buena post-producción.

Cuando terminé la primera parte de la sorpresa, me dediqué a editar un pequeño “remake” del video original de nuestra boda, para poder verlo juntos en la mañana, antes de que se despertara todo mundo. Mi idea era que abriera los ojos y en ese momento se despertara con los recuerdos de la boda. Esto me costó muchísimo trabajo porque hace años que no editaba y por lo mismo ya no tenía ni idea de los formatos nuevos, fue un dolor de cabeza lograr guardar mi video para pasarlo a un IPad pero al final lo logré, tal vez no tan bien como me hubiera gustado, pero nunca tenía demasiado tiempo.

Por último la carta (que no puede faltar, ya es tradición) con papel y plumas especiales (de esas que se remojan en tinta) y la gran sorpresa final: tres días y  dos noches en un hotel de lujo para relajarnos, platicar y sobre todo dormir, jaja, porque con todos nuestros hijos eso ha sido algo prácticamente imposible.

rio japonés

Gracias a la ayuda de mis papás pudimos ir y amablemente nos cuidaron a los niños para que tuviéramos estos momentos de paz en un lugar mágico.

Agradezco a Dios infinitamente estos diez años de matrimonio, donde hemos tenido alegrías, tristezas, comprensión, paciencia, pero sobre todo mucha mucha felicidad y muchas más sonrisas y amor. Soy muy muy feliz de tener a mi lado una persona tan maravillosa como mi esposo que todos los días busca como hacerme más y más feliz y mejor persona.

 

 

 

 

 

Crisis, crisis y más crisis.

Yo nunca pensé estar así, en esta situación. Solía confiar mucho en Dios y saber que pasara lo que pasara Él sabría y ayudaría. No es que eso haya cambiado, pero conforme crezco un poco más, encuentro más cosas que me aterran y claro que miro a Dios y le digo: bueno, pero me tienes que ayudar, porque realmente sola no puedo.

Cada vez que empiezo a tener mis dudas y mis miedos salen, miro a la Virgen María, y trato de callar mi mente llenándola de oraciones. Hay cosas que en este momento me son imposibles de resolver y que sé que un poco más adelante no serán fáciles. Tengo retos enormes enfrente.

mi familia ha crecido, y yo pro primera vez no me siento a la altura de enfrentar todos los problemas, me siento débil y esa fuerza que tenía y confianza se han ido poco a poco. Por supuesto que no me gusta para nada sentirme de esa forma y todos los días trato de cambiar un poco mi actitud.

No quiero sentir que no luché suficiente y que me dí por vencida, pero a veces siento mi debilidad tan fuerte, las dudas, que no veo manera. Mi mamá siempre decía que nos había educado como “mártires”, dispuestos a sufrir y vivir por amor a Dios, hasta las últimas consecuencias, y parte de esa mentalidad es la queme hace no darme por vencida, pero que también hace que tenga muchas dudas porque la vida es difícil, es dura, y yo como pequeño ser estoy llena de defectos.

Pido todos los días que Dios me ilumine y que sea la mujer fuerte e inteligente que fui alguna vez, que me sienta feliz con quién soy, y que me permita mejorar y ser más fuerte cada día.

Los retos apenas comienzan y espero que Dios nunca me abandone. Yo, que realmente no merezco nada y que he tenido mucho más de lo que podría pedir.

Piojos

Todo el fin de semana me la pasé tratando de eliminar los piojos de la cabeza de mis hijos . Ha sido realmente muy agotador, estuve fácil seis horas de pie cepillando cada cabello, quitando liendres y piojos. 

Es algo que nunca había vivido y es realmente horrible y cansado.

Además tuve que lavar sabanas, almohadas,aspirar colchones y juguetes y lavar y lavar la ropa. Al final parece ser que sí se eliminaron pero eso está por verse durante esta semana.

Iré a descansar, mañana será otro día.