Vaya que el método Konmari me ha sorprendido. Lo apliqué en mi casa con seis niños menores de 11 años y me ha funcionado muy bien.

Claro que la casa se desordena, pero tenemos que hacer un esfuerzo mucho menor en ordenar todo de nuevo. Todo tiene un lugar y así es más fácil.

Creo que podría resumirse así: No tener tantas cosas y aprovechar al máximo lo que se tiene. Y como nos decían en el club al que iba de pequeña: un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.