Qué complejos nos hemos vuelto los seres humanos. Si escribiera los brincos que ha dado la humanidad en los últimos 100 años, ni siquiera un novelista de ciencia ficción podría creerlo.

Muchos de nosotros tenemos la suerte de vivir en una civilización muy compleja que nos ayuda no solamente a sobrevivir, sino a poder desarrollarnos de maneras impensables que hace unos cuántos años.

Además estamos conectados a través de Internet y por lo tanto compartir ideas es mucho más fácil y rápido. Así que puedes ver cómo vive una familia de 17 hijos en Canadá, cómo se organizan el día a día, y cómo resuelven sus problemas de logística.

A mi la verdad me ha ayudado muchísimo poder ver cómo viven otros y sus ideas para organizar lo mejor posible su día a día. Leer que no soy la única preocupada por lograr un mejor lugar dónde vivir y por supuesto que más tiempo para poder convivir con mi familia y no estar atada a las tareas infinitas de la escuela y la casa.

También me he dado cuenta de que me gusta muchísimo el diseño de interiores, organizar casas, y aunque no me considero para nada experta, algunas ideas me han ayudado y creo que ahora siento mucha más paz y al mismo tiempo tengo “menos” trabajo y más tiempo para hacer las cosas que me gustan, por lo tanto más tiempo con mi familia.

El método konmarie me ayudó muchísimo a deshacerme de cosas que en realidad no usaba y me ayudó a ser un poco más consciente de mi forma de consumo. La verdad no soy para nada acumuladora, ni mucho menos compradora compulsiva, mis papás me enseñaron a vivir con lo justo y a ser responsable por las cosas que compraba y usaba. Pero aún así, cuando pasan los años, es inevitable tener desorden y cosas que no necesariamente fueron las mejores opciones de compra que ya no usas y están guardadas por ahí.

Mi meta del año pasado fue lograr vivir en una casa donde solo tuviéramos lo justo, lo que usábamos,  nos gustaba más y no comprar cosas por comprar. Creo que lo logré y ahora sigo depurando mi casa y logrando tener más espacio y menos cosas. Es muy difícil cuando vives en una casa con 8 personas y 6 son niños. A los niños les encanta guardar sus “tesoros” y no lo podrán negar…los abuelos no ayudan con eso de “no comprar cosas inútiles”. Pero a pesar de eso, creo que todos han puesto de su parte para poder vivir en un lugar más acogedor.

Nuestra casa es muy pequeña, no tenemos sala, es solo un sillón frente a la televisión y un comedor para 6 personas (si, ya necesitamos uno más grande) adaptado para los 8. Luego está la cocina que no es grande y tres cuartos, niños, niñas y papas.  Uno de los cuartos no tiene clóset, así que ha sido todo un reto caber aquí sin volvernos locos y sin que nos sintamos aplastados: le doy gracias a Dios porque tenemos un hogar, chiquito, pero bonito, y tratamos de que esté siempre lleno de amor. (Aunque nunca faltan las típicas peleas de hermanos)

 

 

 

 

 

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