Llegué al hospital en la mañana del 13 de Agosto. Eran las 6 de la mañana y había empezado trabajo de parto como a la 1:00 am. La verdad aún me sentía bien y las contracciones estaban más o menos separadas e irregulares. Pero como era el quinto tenía miedo de esperar demasiado en casa. Me revisó el médico de guardia y para variar dio un diagnóstico completamente equivocado, según él, yo tenía 8 cm de dilatación.

Se me hizo difícil de creer porque no me sentía a morir, como cuando de verdad ya estás en 8 cm y el bebé está apunto de nacer. Y en parte me emocioné, porque ¡wow!, qué parto tan rápido y sin dolor me había tocado.

Rapidísimo me trasladaron a la sala de labor y yo ahora si les pedí que no me pusieran nada de nada. Pero cuando llegó mi doctor (rapidísimo, porque no quería que le pasara lo mismo que en el tercer parto) y me revisó, solamente tenía 1 cm de dilatación….o sea que me faltaba un largo camino por recorrer.

Me pusieron suero, supuestamente para que no me deshidratara y se fueron todos a dormir…¿se pasan no? y me quedé ahí unas horas tratando de dormir también. Mi doctor no me dijo hasta después, pero en el suero pusieron un poco de oxitocina…que fastido, ¿no?

Lo único bueno es que todo se hizo más regular y comencé con contracciones más seguido. Me dejaron caminar algunas veces, ir al baño y traté de estar lo más tranquila posible. La última vez que fui al baño y regresé a la sala de parto, se me rompió la fuente y dilaté hasta 9 cm. Me dolía horrorosamente y ahora si no tenía nada de anestesia y creo que ya decía, bueno mejor si la quiero, pero obviamente ya no daba nada de tiempo.

Entramos al quirófano, pujé dos veces y nació una hermosa niña y luego me sentí muy bien. Aunque no puedo decir que en el pos-parto me fue demasiado bien. Tuve loss famosos “entuertos” y muy dolorosos, supongo que por la edad y los partos anteriores ya el cuerpo no es el mismo y acomodarse le es más trabajoso. En fin, todo ofrecido por amor a Dios.

 

 

 

 

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