Mi cuarto embarazo transcurrió muy bien, pero yo estaba muy nerviosa porque nos habíamos mudado de la Capital a una ciudad pequeña en otro Estado. Había decidido apoyar a mi esposo porque él quería poner su propio negocio. No teníamos mucho dinero, ni contactos, y apenas cuando llegamos a nuestro nuevo destino mi tercer hijo tenía 4 meses.

Este embarazo fue de una niña y conservé mi doctor en la capital, lo veía de vez en cuando y todo salió bien. Poco antes de que naciera el bebe de nuevo nos instalamos en casa de mis papás. Ahora era un poco diferente porque tenían una pequeña casa en la parte de atrás de su casa que habían re-modelado, así que teníamos nuestra privacidad y ayuda de mis hermanas también.

Recuerdo que estaba un poco desesperada de que naciera pronto porque no me gusta ser una carga para nadie y esta vez era más pesado que antes porque la familia ya había crecido y había mucho que hacer.

Un día, le llamaron a mi esposo diciéndole que urgía su presencia para la firma de un contrato así que se despidió de mí en la tarde noche y me prometió volver lo más pronto posible al día siguiente. Ese día en la madrugada empecé con contracciones. No quise llamarlo porque sabía que el contrato debía firmarse en la mañana, y no tenía caso alarmarlo si apenas empezaba el proceso.

Una de mis hermanas estaba muy al pendiente, así que a ella le avisé que me sentía mal. A mi doctor también le marqué y me dijo que lo tomara con calma. Yo preparé mis cosas y a las 6 de la mañana me fui al hospital con mi hermana.

Ahora si como ya era inevitable, le avisé a mi esposo, que entre los nervios, fue lo más pronto posible a la firma del contrato para poder llegar. Fue frustrante porque cancelaron la firma y entonces como pudo regresó lo más rápido posible.

Mientras tanto mi hermana se preparó para entrar conmigo y a cinco minutos de haber entrado a la sala llegó mi esposo, pero ya no lo dejaron pasar. Así que mi hermana recibió a su sobrina y dijo que había sido una de las experiencias más hermosas de su vida. (Yo lo creo, aunque jamás he visto un parto, sólo he sido protagonista pero nunca espectador).

Mi bebé nació muy bien, y estaba tan nerviosa esa vez, de que mi esposo no llegaba, que no recuerdo los detalles, no sé si me pusieron la epidural o no, o si me aceleraron con oxitocina, pero lo que si estoy segura es que no fue tan natural como el parto anterior.

Continuará…

 

 

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