Yo nunca pensé estar así, en esta situación. Solía confiar mucho en Dios y saber que pasara lo que pasara Él sabría y ayudaría. No es que eso haya cambiado, pero conforme crezco un poco más, encuentro más cosas que me aterran y claro que miro a Dios y le digo: bueno, pero me tienes que ayudar, porque realmente sola no puedo.

Cada vez que empiezo a tener mis dudas y mis miedos salen, miro a la Virgen María, y trato de callar mi mente llenándola de oraciones. Hay cosas que en este momento me son imposibles de resolver y que sé que un poco más adelante no serán fáciles. Tengo retos enormes enfrente.

mi familia ha crecido, y yo pro primera vez no me siento a la altura de enfrentar todos los problemas, me siento débil y esa fuerza que tenía y confianza se han ido poco a poco. Por supuesto que no me gusta para nada sentirme de esa forma y todos los días trato de cambiar un poco mi actitud.

No quiero sentir que no luché suficiente y que me dí por vencida, pero a veces siento mi debilidad tan fuerte, las dudas, que no veo manera. Mi mamá siempre decía que nos había educado como “mártires”, dispuestos a sufrir y vivir por amor a Dios, hasta las últimas consecuencias, y parte de esa mentalidad es la queme hace no darme por vencida, pero que también hace que tenga muchas dudas porque la vida es difícil, es dura, y yo como pequeño ser estoy llena de defectos.

Pido todos los días que Dios me ilumine y que sea la mujer fuerte e inteligente que fui alguna vez, que me sienta feliz con quién soy, y que me permita mejorar y ser más fuerte cada día.

Los retos apenas comienzan y espero que Dios nunca me abandone. Yo, que realmente no merezco nada y que he tenido mucho más de lo que podría pedir.

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