Se acerca el final del año escolar y hemos tenido muchos retos. Primero como familia; Simón está apunto de terminar preescolar. Ya se estiró y se ve muy alto y guapo. Ya sabe escribir y leer y le gustan mucho las matemáticas como a su hermana mayor Sarah. Así que tenemos varios compromisos de la escuela, por un lado está el acto académico dónde les entregan sus diplomas de fin de año y por otra parte una mini convivencia familiar con todas las familias y amigos del grupo.
También está el papeleo que tenemos que hacer para solicitar una beca a la escuela y esta vez lo haremos para Ferdinand que va a cursar segundo de preescolar.
Elisa cumple tres años dentro de dos semanas y será su fiesta, así que se suma a la lista de pendientes la organización y planeación. Esta muy ilusionada.
Luego viene toda la parte difícil de comprar los libros y cuadernos de la escuela, los uniformes, las mochilas, los útiles escolares y hacer los pagos faltantes al respecto.
A eso se le suma llevar a los niños a vacunar, hacer los pendientes diarios, y las preocupaciones que tenemos por la más pequeña y la subida extremadamente lenta de peso que nos tiene muy preocupados. Porque para sus 10 meses apenas pesa 5.8 kg.

Por otra parte está la empresa en la que tenemos retos y mil preocupaciones. Las ventas no han estado nada bien y no se  ve claro que haremos para el próximo año y en este tiempo hemos adquirido muchos compromisos como contratar más personal y aceptar un crédito bancario.

También adquirimos una deuda grande por ayudar a mis suegros a arreglar el techo de su casa que ya llevaba tantos años sin mantenimiento que se les estaba cayendo (literalmente)  el techo encima y ya era un arreglo que no podía demorar más.

Le pido a Dios que nos ayude e ilumine para sacar adelante todos los retos que tenemos y que logremos dar siempre con nuestras vidas ejemplo de su amor.