Hoy hace muchísimo calor…uffff…no puedo estar aquí sin sudar. Mis hijos tienen calor también y están inquietos. Nos sentimos en una especie de letargo, saliendo de una larga enfermedad respiratoria que nos dejó a todos tirados y tratando de recuperar de nuevo las fuerzas…con este calor está difícil.

Pasé unas semanas muy duras, corriendo de una cama a otra, limpiando vómitos, bajando fiebres con compresas de agua fría o baños de agua tibia. Contando las horas para dar medicinas y consolando llantos de calenturas altas y niños sin querer comer.

Con la preocupación de que Teresa tenía que subir de peso y como los otros, no quería comer…estuve muchas veces triste y desesperada y entre el cansancio de las noches en vela y la vista del amanecer llegó un momento en que no sabía cuántos días habían pasado, para mí todo era igual.

Lo peor sucedió una semana después de que empezando con la infección ahora yo empecé con los mismos síntomas y pensé que no iba a sentirme tan mal, pero al poco rato empecé con fiebre alta, cansancio, dolor muscular. dolor de cabeza y mocos escurrientes. Durante veinticuatro horas estos niños se quedaron sin mamá porque no me pude levantar. Sin mamá, pero con papá, que hizo las veces de papá y mamá todo ese día.

Al día siguiente el papá se enfermó…y no pudimos hacer nada…Nadie se compadeció de nosotros, no nos hablaron ni nos echaron la mano…supongo que tampoco pedimos auxilio en serio. En fin, así fue y ahora estamos tratando de recuperar el peso bajo de los niños, las ganas de comer, el descanso, etc. Espero pronto estemos otra vez dando lata.