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Hola, no hay palabras para describir cómo me siento por dentro. Un dolor horrible de cabeza no me deja pensar muy bien y las preocupaciones me matan.

Empezando el año con un accidente de tránsito, ya sabes, un borracho en pleno día (tres de la tarde) se pasa la luz roja y me pega de lleno. Salen todas las bolsas de aire. Iba yo con la pequeña Teresa y gracias a Dios no pasó nada (estoy aquí para contarlo) pero por desgracia el trabajo de mi esposo durante tres años para poder comprar la camioneta (un coche en el que nuestra familia pudiera desplazarse con seguridad) es tomada por el seguro como “pérdida total”. Ahora veamos, nos dan una miseria por declararla pérdida total, bueno, ni nos alcanza para comprar un coche pequeño. La camioneta es usada y no muy nueva (2007) además nos faltaba pagar la mitad (escucharon bien: ¡la mitad!) La ventaja es que mi papá fue el que nos la vendió y no nos cobrará aun la mitad que les debemos, pero ¿qué ocurre? ¿porqué tenemos que cuidarnos así de borrachos?

Para colmo el señor no dijo la verdad, bueno, primero si, pero ya ante su seguro dijo que él no tenía la culpa (digo ¿quién le cree si viene ebrio?, pero aún así el ajustador le cree) y entonces como yo tengo una versión (un ama de casa con una bebé de 4 meses, y justo en la esquina de su casa, llegando del supermercado) y un borracho saliendo de una fiesta con un coche que ni siquiera es de él y sin licencia y su acompañante sin cinturón de seguridad (que se dio un buen golpe en el parabrisas y acabó en el hospital-gracias a Dios fuera de peligro-). Pero el caso es que no importa quién estuviera diciendo la verdad aún así acabamos detenidos y nos dejaron salir hasta las 12 de la noche, porque por fin el borracho aceptó la culpa, pero eso y nada más, porque de los daños no quiso o no pudo pagarnos y así nos fuimos, con la deuda del deducible pendiente y ahora esta noticia de la pérdida total…

Estoy muy triste, la verdad rezo y pido a Dios que nos ayude, y sí, se que no es el fin del mundo, pero entrando el año, sin dinero (porque aun no tenemos clientes nuevos en el negocio), sin coche….claro dirán, podría ser sin vida y entonces no me estaría quejando, ni escribiendo, pero aún así, aún así no puedo evitar pensar, estar triste y sentir una impotencia grande el saber que un sujeto irresponsable está allá afuera, sin siquiera haber pagado por el golpe. Sólo espero que haya aprendido la lección y nunca más vuelva a conducir en ese estado y mejor sería que no se pusiera en ese estado, tal vez pido mucho.

Me quedo con varias lecciones: cuando manejen siempre usen el cinturón, créanlo o no a mi bebé y a mi nos salvó la vida. Si alguna vez compran un coche caro que sea por la seguridad, la verdad es que si vale la pena. Siempre confíen en Dios, aun cuando las cosas se vean negras, de alguna forma siempre nos ayuda y consuela, aunque a veces no lo veamos. Y sí, también se vale llorar, al final es humano y nos ayuda a consolarnos.

Hablando de temas más bonitos, hoy nació mi sobrina, y estoy muy contenta. Contenta, preocupada, todo a la vez. Quisiera ver a mi hermana pero no puedo, vivimos muy lejos y ¡no tengo coche! (jeje, la burra al trigo). Doy gracias a Dios de que todo está bien y que viene una hermosa niña más a mi vida y una nueva prima para mis hijos. Crece la familia y crece el amor.

Gracias Dios, porque aunque a veces no entendemos, sé que estuviste ahí con nosotras en el accidente y que por eso nos salvamos y sé que también acompañaste a mi hermana en el nacimiento de su hija. Ilumina nuestros corazones este nuevo año para que te amemos cada día más y encontremos que  nuestro corazón está en ti y no en las cosas materiales.

¡Felíz año nuevo a todos!

Fiorella Alegre.

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