Un año terminó y otro año que comienza. Nuevos proyectos hay en la puerta de mi vida. 

Me pregunto cómo podré organizar mi tiempo con los niños, la casa, los momentos especiales para cada quién…

Estoy ilusionada y a la vez nerviosa porque no sé cómo se resolverán todos los problemas y pendientes de la familia. Por un lado está el tema de la empresa de mi esposo, este negocio que aún está en pañales, que nos ha permitido vivir con dificultades durante los últimos tres años. Un negocio que aun no lo es, que no ha levantado lo suficiente, que muchas veces se ha quedado sin recursos, pero que por otra parte queremos creer que este año irá viento en popa…

Por otro lado está el crecimiento y desarrollo de nuestros hijos. ¿Cómo puedo darles de la manera más inteligente posible, la mejor formación? que sean hombres y mujeres de bien en un futuro, depende en gran medida de nosotros, sus padres. Así que tengo que pensar muy detenidamente cómo puedo transmitirles el amor a Dios y la fe, la música, la cultura, el arte, el deporte,el amor a la lectura, la crítica y todas las disciplinas que los ayuden a ser lo que necesitan para llegar a su meta final.

También está el proyecto de una nueva vida, que del amor de nosotros y la participación de Dios, en unos meses será parte también de esta familia. Es emocionante saber que seremos más y que tendré a mi cargo (junto con mi esposo) un pequeñito más. Alguien nuevo que seguramente traerá a nuestras vidas más alegría y más amor del que ya tenemos. Pero cuidar un embarazo y cuatro pequeños más no creo que sea tarea fácil, así que tendré que organizarme mucho más para no estar tan cansada y poder dar todo de mí a los demás y todo de mí a este nuevo ser que conoceremos en algunos meses.

No voy a negar que así como me inundo de alegría, por poder tener nuevamente a un bebé en mis brazos, también me lleno de miedo ante los nuevos retos. Ante la situación que actualmente atravesamos, donde no tenemos espacio suficiente dentro de la casa para acomodarnos de la mejor forma, donde no contamos con un coche adecuado para el tamaño de la familia, donde no tenemos un ingreso fijo constante y tantas otras preocupaciones.

A pesar de todas mis angustias y preocupaciones, trataré siempre de estar alegre, ese será mi propósito. La alegría de ser tan afortunada, de tener una familia grande y bonita, un esposo que me ama incondicionalmente. Las carencias materiales y las dificultades de la vida se irán resolviendo cómo ha sucedido hasta ahora, con el esfuerzo de mi esposo, el mío, la generosidad de los que nos rodean y el consuelo y amor de Dios que nos guía.

 

Este año está lleno de perspectivas de amor que seguramente iré descubriendo y compartiendo con ustedes a través de este blog.

¡Feliz año!