El niño que nació en el pesebre nos enseña muchas cosas, entre ellas, la sencillez con la que debemos vivir nuestras vidas.
Sus regalos no siempre son los esperados, pero siempre son los indicados.
En este día le regalo todo mi ser, mi corazón, que espero me enseñe a trasformar para ser esa persona que Él quiere que sea y me de fuerza y fe durante el camino de la vida para educar y amar a los hijos que me encargó.
Feliz Navidad.
Gracias Jesús por ponerme en este lugar, sé que soy privilegiada.