Ayer el día terminó en tragedia cuando nos enteramos de la muerte inesperada de la hermana de un amigo nuestro.
Cómo es la vida, tan frágil, un día estamos aquí y al siguiente quién sabe. Habrá qué tratar de vivir con eso en mente y seguro que aprovecharemos mejor cada segundo que tenemos.

Hoy Ferdinand estuvo mucho mejor y ya sin fiebre. Sara y Simón fueron a la escuela sin novedad y la pequeña Elisa dió más lata de la habitual.

Traté de apurarme con los deberes de la casa y a ratos me senté a escribir algunas cosas que me pidieron para la empresa.

En la tarde hicimos la tarea y nos sentamos un rato a jugar con plastilina. Luego la hora de la película mientras bañaba a todos.

Terminé exhausta y un poco de mal humor. La bebé lloraba porque no se podía dormir y los demás hacían demasiado escándalo, parecía que a propósito. Tuve que cargarla en mi rebozo mientras hacía la cena y veía que terminaran, pero estuvieron jugando, entonces se tardaron mas, y yo cargando a la bebé no podía hacer mucho para ponerlos en orden.

Ya por fin los acosté, rezamos juntos y a dormir. Ahora a tratar de que Elisa se duerma rápido para poder descansar. Sí Dios quiere, mañana será otro día.